Un REGALO muy inesperado.


Por: Maribel Pinheiro

 

Con el mayor respeto a todo el sufrimiento, muertes y angustia que esta pandemia está dejando a su paso por el mundo, aparte de las graves consecuencias en términos de economías para los países y la gente, me atrevo primero a pensar y luego a compartir que hay un profundo mensaje y reflexión, como siempre oculto en medio del dolor que nadie debería dejar pasar de largo.

Eso que hasta ayer conocíamos como normalidad y que para muchos en el mundo, aunque no la mayoría, funcionaba bastante bien a sus modelos de calidad de vida, éxito y hasta felicidad; estaba profundamente marcado por la desigualdad, pobreza, violaciones de derechos humanos, carencias, ataques y abusos contra el planeta de todas las formas humanamente posibles, hasta el punto que organismos como la ONU, pusieron en blanco y negro una agenda de trabajo conocida como “La agenda 2030” en la cual se agruparon bajo 17 objetivos, las más nobles  intenciones desde poner fin a la pobreza hasta la protección y conservación del medio ambiente, mostrando así  cuan precario y disfuncional era el mundo globalizado.

En el último foro de Davos, celebrado en enero 2020 OXFAM una confederación internacional conformada por 19 organizaciones no gubernamentales, declaraba sobre el futuro que: “Esta evolución, que hasta ahora ha implicado una distribución extremadamente desigual de los frutos del crecimiento económico, ofrece pocas esperanzas de que la pobreza pueda ser erradicada algún día”. dejando espacio para preguntarnos si de verdad cabe en la lógica pensar que un mundo así podría ser sustentable y sostenible en el tiempo o si por el contrario era cuestión de tiempo que la realidad estallara en nuestras narices.

Todas estas semanas, buena parte de la humanidad ha estado literalmente obligada a desconectarse del piloto automático de la vida diaria.  Ni siquiera salir a caminar por la calle, tomarse una café en la panadería o café de la esquina de tu casa o reunirte con amigos a disfrutar unos momentos de reláx, podrían tener lugar sin la censura, restricción e incluso riesgo de infringir la ley y ser cuando menos denunciado y sancionado como amenaza a la salud pública.  Quizás muchos han sufrido los efectos psicológicos y emocionales de la cuarentena, como ya lo denuncian algunos expertos, sin embargo una buena parte de las personas finalmente presas del aburrimiento o en un ejercicio consciente y lúcido, decidieron emplear su tiempo de manera más constructiva.

Muchos redescubrieron el placer en las actividades más triviales, nuevos hobbies, nuevas formas de conectarse, adquirieron nuevas destrezas a través del autoaprendizaje online, se reencontraron con sus familias en conversaciones personales y cara a cara durante las comidas o en los múltiples espacios de tiempo que todos tuvimos sin quererlo, se inventaron nuevos intereses que ahora descubren apasionantes y llenos de posibilidades, e incluso me atrevo a creer desde mi propia experiencia que se han replanteado su vida con mayor optimismo a partir de estos tiempos.  Y es que inevitablemente si se le da alguna tregua al pesar y la angustia, es posible que durante el tiempo que se apague el ruido de los compromisos cotidianos, las obligaciones profesionales, familiares y personales y sólo quede eso que de pronto todos tenemos de sobra:  tiempo y podamos ver más allá de nuestro a veces reducido mundo personal para trascender y dejarnos llevar por nuestra imaginación, cual niños curiosos descubriendo y divirtiéndonos con el proceso de inventarnos nuevas formas de vivir.

Si esto les ha ocurrido como a mí, seguramente han estado retornando paso a paso a su ahora extraña cotidianidad, cargados con nuevos proyectos y deseos de hacer cosas distintas, conservar un poco del tiempo ganado en cuarentena pero ahora por libre elección, y dedicarlo a disfrutar mejor la vida, sin tanta presión ni prisa por llegar a ningún lado y sin el menor interés por activar de nuevo el piloto automático de la vida que quedó atrás en la era pre-Covid19.

Sin duda el mundo que conocíamos ya estaba en transición, las nuevas generaciones lo traen consigo y hace rato nos lo estaban gritando a la cara, los nuevos paradigmas se estaban forjando, la defensa del medio ambiente, la riqueza con propósito, la exigencia de transparencia en los líderes, las aspiraciones por un mundo más humano, libre y justo, pero para muchos eran cosas de ellos, cosas de las nuevas generaciones, al parecer ahora es cosa de muchos más, ¿estamos finalmente ante el nacimiento de una nueva sociedad?

“Todos los grandes cambios están precedidos por el caos” Deepak Chopra

Comentarios

  1. Super reflexivo el artículo. Pienso que aun en plena transición o en desarrollo de los hechos de este evento mundial que nos ha marcado, pues estamos en ese proceso de reinvención en todos los sentidos, hasta la humana. El resultado será efectivamente como allí dice, una nueva sociedad, precedida por el caos; con individuos diferentes... más humanos, más sencillos y simplemente con la convicción de ser más felices valorando lo que tenemos: tiempo, recursos y nuestros seres queridos.

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