Ya no es incertidumbre, es MIEDO! (Parte II)

Por: Maribel Pinheiro M.
28 de junio de 2020


Estrategias opuestas ante el miedo

RESULTADOS DISTINTOS

 

Miedo – Observación – Enfoque y Fluir

 

En las empresas este comportamiento es claro en las que han construido una cultura de enfocarse en la generación de bienestar general, las que han entendido la generación de riqueza como una consecuencia natural de acciones guiadas por las expectativas de sus clientes, sus empleados y mantienen un contacto permanente con el entorno, se manejan bajo un sistema de valores que premia la innovación, la capacidad de construir capacidades sobre las adversidades, donde se valora hacer lo mejor que se pueda con lo que se tiene y entienden la sostenibilidad del negocio no sólo como la generación de renta, sino como una forma de legado, han construido una cultura orientada no sólo a logros sino al bienestar de todos sus stakeholders.  En esta visión lo más importante es que la naturaleza desde donde se toman las decisiones no cambia, lo que se contrapone son los objetivos, las estrategias y resultados esperados.


Se pueden tomar medidas en extremo difíciles sin violentar estos principios.  Hacer lo contrario equivale al efecto en las personas cuando ante la escasez de un bien son capaces de violentar e incluso agredir a otros; el instinto de supervivencia también se manifiesta en las organizaciones y ponen a prueba sus valores 


Tanto para las personas como en el mundo organizacional se llama resiliencia, una capacidad que puede desarrollarse basada en una comprensión clara del entorno y el diseño de un mix de estrategias que deben iniciar por poner un orden claro en las prioridades que cada persona u organización desean preservar. Ej: personal, proveedores claves, procesos medulares, etc.  Ir desde lo prioritario con estrategias de defensa o supervivencia a las que permitan en un futuro mediano adaptarse y finalmente capitalizar oportunidades.


Algunas recomendaciones para gestionar el miedo desde la observación-enfoque-fluir

           

a.  Buscar fuentes confiables de información, expertos en distintas áreas que puedan mostrar datos, conversar con personas en quienes confiamos y sabemos tienen un enfoque más optimista; si las personas que suelen encontrar oportunidades en los momentos más difíciles, las que siempre parecieran ver un escenario menos devastador, todos conocemos en nuestro entorno alguien así o al menos deberíamos y si no es así, buscar en el contexto de noticias personajes que presenten puntos de vista que contrasten con los nuestros.


 

b. Utilizar herramientas y técnicas para desconectar nuestra mente de los bombardeos incesantes de pensamientos negativos.  Existen muchas técnicas y cada día son afortunadamente más conocidas y difundidas: Mindfulness, meditaciones son ejemplos, hacer ejercicio en especial caminar, etc.


c.  No hacer planes a largo plazo; de eso se trata fluir con los eventos.  Hacer planes a corto y mediano plazo, aceptando SI aceptando que no es posible prever todos los escenarios y que se requiere estar en constante ejercicio de observación e interpretación

  

Miedo – Optimismo – Miedo – Optimismo

Ciclo perverso y desgastante

 

Debatirse entre momentos de miedo ante escenarios devastadores y luego hacer actos de Fe en que todo irá bien para luego repetir de nuevo el enfoque del desastre.  Entrar una y otra vez en el espiral de pánico, es desgastante y no permite enfocarse en trabajar lo verdaderamente importante: observar y diseñar estrategias en cascada siguiendo el curso de los eventos: supervivencia-adaptarse-capitalizar oportunidades 


En el caso de las personas, entrar en este ciclo depende en gran medida de la cantidad y rigidez de los juicios que afectan nuestra percepción del entorno: “nunca tendré éxito”, “no puedes confiar en nadie”, quienes perciben el entorno como un campo de batalla siempre, en el que no existe posibilidad de crecimiento sin hacer sacrificios extremos o que sólo miden el éxito en términos de acumulación de riqueza.  Si la mayor parte del tiempo permanecen en estado de alerta, angustia, enfado o inconformidad; será mucho más complejo lograr un estado de calma y serenidad suficiente para no percibir estos eventos como verdaderas catástrofes sin posibilidad de sobrevivientes. 



Equivale a entrar en un mar agitado con una enorme piedra en los tobillos…la piedra por supuesto son nuestros propios pensamientos desordenados, caóticos y sin brújula.  La mente se agota y nada resulta más agotador que una secuencia interminable de pensamientos negativos. 

 

Miedo – Pánico – Parálisis



Profecías auto cumplidas.  No hay forma de superar o sobrevivir a este evento, por lo cual intentarlo es ya una pérdida de tiempo.  Tomarse el tiempo para la comprensión de una circunstancia, entender su impacto y planificar acciones es distinto a la total inacción.  Sólo esperar a que las condiciones se modifiquen por el temor de hacer o simplemente por la visión de que no hay mucho que hacer, es el efecto que tiene en el cuerpo humano el pánico, la parálisis total que bloquea las reacciones más básicas de supervivencia. 


 

¿En cuál de estas manifestaciones del miedo nos encontramos cada uno de nosotros?


Es la primera pregunta por hacernos en estos días.


Lo único permanente es el cambio y este viene en distintas formas, impacto y dimensiones, para unos significa el fin, para otros obstáculos imposibles de superar, para muchos nuevas oportunidades, esperanza y un aprendizaje que eleva nuestra consciencia y fortalece el espíritu

 

 

 

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