Ya no es incertidumbre, es MIEDO! (Parte I)

Por: Maribel Pinheiro
26 de junio 2020
 

Si de algo conocemos todos los seres humanos sin distinción de edad, credo, clase social, ideología, o incluso sin importar las experiencias vividas, es sobre el miedo.  Quisiera pensar que conocemos igual sobre el amor, la empatía, la generosidad y todas esas emociones que nos hacen sentir llenos de vida y optimismo; pero no es así.  Sin duda si de algo ha aprendido la humanidad es a vivir y expresar el miedo.  Lo vivimos y expresamos en todas las facetas de nuestra vida; personal y laboral, en las relaciones con nuestras familias, amigos, en el trabajo o al frente de una importante corporación; lo muestran los ciudadanos, las empresas, los gobiernos e incluso los líderes mundiales. 

Nada es más paralizante ni con efectos tan nefastos en el futuro como el miedo.  Es tal el poder que nuestra mente le ha otorgado que sus efectos son de mayor extensión en el tiempo y duración en nuestra emocionalidad que todas las sensaciones y emociones positivas juntas y nada es tan favorecedor para extender el miedo como una situación de caos.  Por definición la pérdida de control sobre los eventos que ocurren en un momento del tiempo y su capacidad para generar pérdidas y destrucción de todo aquello que conocemos y asociamos a nuestra seguridad es lo que podríamos llamar caos.   Sin embargo no ha sido un evento natural o una guerra convencional,  como en los textos se define, lo que hoy parece llevar a toda la humanidad por un camino de incertidumbre, ha sido por el contrario un evento conocido por la sociedad humana: Un virus, Covid-19 el cual además ha encontrado en las redes sociales y a un mundo conectado,  el caldo de cultivo perfecto para desencadenar en algunos casos verdadero pánico y consecuencias a largo plazo que distan mucho de ser responsabilidad de esta pandemia.


¿Cómo se manifiesta el miedo en nuestro entorno?

¿Cómo influye en nuestra capacidad para accionar y generar respuestas

sanas y coherentes?


 

Las reacciones más comunes ante el miedo son:


La paralización, que bien podría ser parte de la negación.  Tomarse tiempo para evaluar el entorno es importante, sin embargo es indispensable generar los mecanismos para comenzar articular acciones concretas que comiencen a gestionar (distinto a controlar) los efectos del caos


La precipitación: Tal como lo hace el cerebro al entrar en modo supervivencia, el mecanismo impulsa a través de la enzima “cortisol” la irrigación de sangre hacia las extremidades inferiores, el natural reflejo de “correr ante el peligro”, pero este impulso de accionar de manera inmediata, sin evaluar bien o tomarse el tiempo para interpretar las señales del entorno puede generar consecuencias incluso más graves que la amenaza 


Estrategias defensivas sin control de daños: lo consideramos una forma primitiva de tratar de negar-evadir o controlar; el control de mi entorno.  En una situación de crisis-caos, el cómo se implementen las medidas de contención puede determinar su éxito o fracaso.  Es posible generar MAS CAOS, invitarlo a entrar en nuestras vidas, nuestras casas , nuestras empresas y todo ésto tratando de implementar medidas para sobrevivir, ésto sino se evalúan cuidadosamente todos los impactos, especialmente en la gente


He aquí donde aquellas personas que han desarrollado herramientas emocionales que les permiten identificar lo que están sintiendo, poner foco en el aquí y el ahora, que han logrado trabajar en hacerse conscientes de sus propios pensamientos y emociones, poniendo la mente al servicio de la consciencia sin sucumbir a la tendencia natural de la misma, desbocándose en pensamientos sin ningún orden o control; entonces serán capaces de poner todos sus sentidos en alerta y llamarse a la calma, antes de dar el siguiente paso. 


En el próximo post, hablaremos sobre “Estrategias opuestas ante el miedo, resultados distintos”



¿Cuándo? 28 de junio de 2020



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