Aterrizando el APRENDIZAJE


Por: Maribel Pinheiro

29 de marzo de 2020

Cuando estudiaba los últimos 3 años de bachillerato, tuve un profesor de matemáticas, su nombre era Enmanuel Pereira, lo recuerdo bien porque durante todo ese tiempo había una frase que repetía en todas sus clases:  "pongan atención a ésto porque lo van a necesitar en la Universidad".  Ya en la universidad, tardé poco tiempo en entender que tenía toda la razón al aconsejarnos, y entonces, sentí el terror de los novatos:  Lógica e introducción a la matemática. Fue necesario reprobar el primer examen y llegar a reparación para tomar la decisión de hacer lo que no hice antes; dedicarme en serio a estudiar conceptos básicos de matemáticas (materia de bachillerato).  El resultado fue nota sobresaliente en examen de reparación, así que mi conclusión fue simple:  debí haber escuchado el consejo de mi profesor pero  "nadie aprende en pellejo ajeno", según un conocido refrán popular y con frecuencia ni siquiera en el propio.

Las experiencias de otros pueden contarse, inspirar e incluso motivar empatía, pero de ahí a convertirse en aprendizajes de vida para nosotros, hay un largo trecho, y a veces pareciera que incluso repetir experiencias dolorosas en nuestras vidas, no es suficiente motivación para aprender las lecciones más simples y evidentes.

No sé si a todas las personas les ha ocurrido, pero en mi caso al hacer un recuento de vida, debo admitir que han sido innumerables las situaciones en las que repetí una y otra vez las mismas acciones, incluso tomé las mismas decisiones y por supuesto terminé con los mismos resultados. ¿Por qué nos cuesta tanto convertir experiencias en aprendizajes de vida?  justo del tipo que te motiva y hace cambiar algún aspecto real de quién eres, cómo sientes y como actúas. ¿Qué se necesita para percibir nuestros días como oportunidades maravillosas de crear nuestro futuro o para dedicar el mismo esfuerzo y compromiso que empleamos en construir carreras, éxitos profesionales y riqueza material o, simplemente trabajar en nosotros?

Si pienso en esa etapa de mi vida, durante mi primer semestre en la universidad, la única diferencia entre ese tiempo y mi paso por bachillerato incluyendo la recomendación de mi profesor, era la disposición consciente de que debía aprender, como si algo en mi cerebro se abriera a entender lo que nunca me interesó mucho entender, el resultado fue alentador, no sólo finalmente entendí todas esas extrañas fórmulas matemáticas sino que además descubrí que podía disfrutarlo.  Nunca fue el profesor, la materia o las circunstancias, siempre fue mi disposición de aprender, mi propia motivación lo que cambio mi perspectiva de las tediosas fórmulas.

Podemos vivir nuestra vida de muchas maneras, sin embargo, si aceptamos el hecho de que las experiencias no son sólo parte de un inventario muerto o anécdotas que contar,  sino que  con nuestra intención podemos convertirlas en aprendizaje, conocimiento, nuevas formas de pensar y hacer, seguramente podríamos disfrutar de muchas más experiencias satisfactorias y felices.  ¿Tiene esto sentido realmente? yo creo que sí, porque al igual que en bachillerato o la Universidad, no avanzas a otras cosas sino apruebas antes requisitos previos, entonces ¿qué ganamos en la vida si miramos nuestras vivencias como enseñanzas y nos disponemos a aprender?, GANAMOS TIEMPO para lograr nuestras metas, alcanzar sueños, y acumular momentos felices en lugar de pasarnos largos períodos de tiempo lamentándonos y además con ese amargo sentimiento de deja vu, esto ya me había pasado.

El primer paso lo damos cuando asumimos la responsabilidad sobre nuestras acciones, utilizar nuestra consciencia y sentido común para asumir que debemos hacer un trabajo interno de "estudiar nuestras acciones, evaluar nuestros resultados y practicar nuevas formas de hacer las cosas". La vida no es sólo un estar aquí, es también aprender a "estar".  

Tenemos la posibilidad real de ser mejores personas, de transformarnos a nosotros mismos y a nuestro entorno y lo mejor de todo es que el aprendizaje no siempre debe venir acompañado de momentos dolorosos o fracasos, a veces incluso si nos tomamos un tiempo verás que sólo es suficiente escuchar un buen consejo.

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